Cuando te apuntas a algún deporte, en mi caso, el baloncesto, siempre tienes la oportunidad de conocer gente nueva cuando empieza la liga, ya que juegas contra los equipos de otros pueblos de la comarca. El hecho de conocer nuevas personas e incluso, de entablar amistad, es uno de los aspectos de practicar un deporte que también te puede hacer vivir bonitas experiencias y así, fue en mi caso. La verdad, he conocido a bastantes personas durante los años que he jugado a baloncesto pero hay una en especial, que me ha llegado muchísimo. Esa persona se llama Ana (le gusta que la llamen Guigui) y es de Écija, una ciudad de Sevilla. Su equipo jugaba en la misma liga que el mío y coincidíamos en los partidos. Al principio, era una niña como otra cualquiera para mí y no teníamos relación, pero fue en 2010, al decirme mi entrenador que algunas jugadoras de mi equipo irían convocadas a la Selección Sevillana de baloncesto junto con otras de los demás equipos, cuando todo comenzó.
Los entrenamientos eran en el pabellón de Estepa, por lo que las niñas de los otros pueblos tenían que venir aquí para entrenar y entre ellas estaba Ana. Los entrenamientos empezaron, pero no todas las que estábamos al principio podíamos ir convocadas a jugar a Sevilla, es decir, las que más se esforzaran y mejor entrenaran, serían las convocadas. Faltaba poco para el día de los partidos y yo fui una de las afortunadas que pudo viajar a Sevilla, al Palacio de Deportes San Pablo, para jugar contra otros equipos de chicas que, sinceramente, tenían un increíble nivel. Lo recuerdo como si fuera ayer, un magnífico día lleno de risas y momentos divertidos con todas mis compañeras de la Selección.
Esta niña de la que hablo, llamó mi atención. Era muy risueña y simpática con todas las chicas y no quise perder el contacto con ella. Nunca pensé que, a partir de ese día, empezaría entre nosotras una gran amistad. Contáctabamos por messenger y hablábamos a menudo. Teníamos muchas ganas de que llegara el próximo partido para vernos hasta que, un día, vino a Estepa a visitarme. Pues bien, desde ese momento, me resultaría difícil contar cuántas veces ella ha venido a Estepa o cuántas he ido yo a Écija. Ya son muchísimos momentos los que hemos vivido: nos hemos quedado a dormir en la casa de cada una, hemos ido juntas a las ferias de nuestros pueblos, alguna que otra visita por sorpresa... Bien, quizás pensarás, ¿cómo se puede mantener una amistad viviendo en diferentes pueblos y no viéndose todos los días? No lo entiendes hasta que te ocurre a ti, cuando una persona te demuestra que le importas de verdad, creeme que lo demás pasa a un segundo plano. También quiero destacar, su calidad como jugadora. Desde pequeñita dedicándose a este deporte y superando muchísimos obstáculos, pero aún así, esforzándose como pocas personas lo han hecho para lograr su sueño, a la vez que da todo lo mejor de ella.
Los entrenamientos eran en el pabellón de Estepa, por lo que las niñas de los otros pueblos tenían que venir aquí para entrenar y entre ellas estaba Ana. Los entrenamientos empezaron, pero no todas las que estábamos al principio podíamos ir convocadas a jugar a Sevilla, es decir, las que más se esforzaran y mejor entrenaran, serían las convocadas. Faltaba poco para el día de los partidos y yo fui una de las afortunadas que pudo viajar a Sevilla, al Palacio de Deportes San Pablo, para jugar contra otros equipos de chicas que, sinceramente, tenían un increíble nivel. Lo recuerdo como si fuera ayer, un magnífico día lleno de risas y momentos divertidos con todas mis compañeras de la Selección.
Esta niña de la que hablo, llamó mi atención. Era muy risueña y simpática con todas las chicas y no quise perder el contacto con ella. Nunca pensé que, a partir de ese día, empezaría entre nosotras una gran amistad. Contáctabamos por messenger y hablábamos a menudo. Teníamos muchas ganas de que llegara el próximo partido para vernos hasta que, un día, vino a Estepa a visitarme. Pues bien, desde ese momento, me resultaría difícil contar cuántas veces ella ha venido a Estepa o cuántas he ido yo a Écija. Ya son muchísimos momentos los que hemos vivido: nos hemos quedado a dormir en la casa de cada una, hemos ido juntas a las ferias de nuestros pueblos, alguna que otra visita por sorpresa... Bien, quizás pensarás, ¿cómo se puede mantener una amistad viviendo en diferentes pueblos y no viéndose todos los días? No lo entiendes hasta que te ocurre a ti, cuando una persona te demuestra que le importas de verdad, creeme que lo demás pasa a un segundo plano. También quiero destacar, su calidad como jugadora. Desde pequeñita dedicándose a este deporte y superando muchísimos obstáculos, pero aún así, esforzándose como pocas personas lo han hecho para lograr su sueño, a la vez que da todo lo mejor de ella.
La verdad, puedo decir que, gracias al baloncesto, he conocido a maravillosas personas como esta, de la que me siento realmente orgullosa y a la que admiro, tanto como jugadora como persona, y aprecio con todo mi corazón.
Aquí te dejo el enlace de su blog de baloncesto en el que cuenta sus sensaciones y sus inquitudes hacia este magnífico deporte.
Blog de Guigui
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